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Turín se enamora de Cristiano Ronaldo

Turín se enamora de Cristiano Ronaldo

Es otra persona. Como si hubiera empezado de nuevo su carrera, exageran en la casi siempre contenida Turín. Algunos detalles, insisten al visitante incrédulo, reescribirían su pasado. El último fin de semana, por ejemplo, marcó el segundo gol de la Juventus contra el Sassuolo y se fue a celebrarlo hasta el córner. Alucinaron cuando le vieron llevarse la mano a la cara imitando la famosa celebración de la máscara Dybala, que esta temporada pasa más tiempo en el banquillo. “Aquí esperábamos una prima donna. Y en lugar de eso ha llegado un atleta humilde que da ejemplo”, señalan en el club omitiendo el historial narcisista de su nueva estrella.

Cristiano Ronaldo, de 34 años, convertido ya en pichichi de la Serie A (19 dianas) y en su mejor tarjeta de visita para los contratos televisivos, le ha dado a la Juventus justo lo que necesitaba tras siete scudetticonsecutivos y un cierto estancamiento competitivo. El club está feliz y se ve capaz de todo con él, empezando por la ida de los octavos de la Champions, este miércoles ante el Atlético en el Metropolitano. Pero la operación CR7 va más allá del césped.

El futbolista sostiene también sobre sus hombros el relanzamiento del crepuscular calcio italiano y el de la ciudad de Turín, que languidecía tras la negativa del gobierno a los grandes proyectos como la Alta Velocidad o los Juegos Olímpicos de 2026, llamados a devolverle el brillo a la antigua capital de Italia. CR7 es el elemento estratégico en el club y la ciudad basan en él su retorno al escaparate mundial. Una operación de 360 grados que costó 100 millones de euros de traspaso y unos 85 al año.

Una cifra que, según los expertos, se recuperará subiendo el precio de las entradas, llegando hasta el final de la Champions y firmando nuevos contratos comerciales. Especialmente con esto último. De modo que, además de los goles, la imagen del astro es crucial. “Toda la operación está basada en la cuestión de la imagen y basta una pequeña sombra para hacer perder dinero, lo hemos visto en otros casos”, señala Marco Bellinazzo, autor del superventas La muerte del Calcio y conocedor del entorno de esta operación.

La alargada sombra de Las Vegas
Por eso, en las oficinas de la Juventus en Turín, un bunker blindado a prueba de rumores, amanecieron el 5 de octubre con un susto de muerte. Los títulos de la empresa futbolística, disparados desde la contratación de Cristiano Ronaldo el pasado verano, habían caído un 30%. La reapertura del caso de una presunta violación el 13 de junio de 2009 en Las Vegas, minusvalorado hasta entonces, había levantado inquietud en la marca más importante de ropa deportiva y principal patrocinador de su nueva estrella. “Estamos profundamente preocupados”, aseguró Nike en un comunicado. “Seguiremos monitoreando la situación”. Suficiente para hacer temblar a un ejército de abogados y directivos comerciales. Empezaba así una andadura difícil para CR7 en un año en el que aceptó una condena de 23 meses de cárcel por un delito fiscal.

La Juventus, que atraviesa un bajón de juego desde el parón navideño, está blindada y lo que tenía que decir lo hizo primero a través de un solo tuit con la sintaxis propia de un abogado. Luego, su presidente, Andrea Agnelli, manifestó su total apoyo al jugador. Según él, le bastó con mirarle a los ojos y preguntarle por el tema. “La sensación real es que es un escándalo montado y se solucionará con dinero”, explican en las oficinas del club. Incluso después de que hace poco más de un mes la fiscalía de Las Vegas pidiera una prueba de ADN al futbolista. Pero nada de eso ha pesado en el terreno de juego, opinan en el club. Los números, esta vez, confirman la sensación.

Ronaldo se ha adaptado perfectamente a las rutinas del equipo y Allegri ya le ha encontrado acomodo en dos sistemas de juego distintos. Va como un tiro en la Serie A (19 goles y 9 asistencias) y durante meses ha puesto de manifiesto el agujero que dejó en el Real Madrid. En el vestuario no hay quejas. Incluso, señalan fuentes del entorno del club, sus compañeros están sorprendidos de su humildad. Llega el primero, se marcha el último. Dino Zoff, legendario portero de la Juventus y de la selección italiana, cree que el club está rentabilizando ya deportiva y anímicamente el fichaje. “Hay una opinión positivísima en torno a él. Ha aportado muchísimo al club. Pero no solo con los goles, sino demostrando su liderazgo. La Juventus está empeñada en ganar la Champions 23 años después y él ha aportado ese plus competitivo que quizá faltaba”, afirma Zoff.

Mudanza por seguridad
El lema no escrito de Turín es Esageruma nen, que en dialecto piamontés es algo así como “No exageremos”. La ciudad, quintaesencia en Italia de la discreción burguesa, adora la vida de puertas adentro. Pero la operación Ronaldo ha removido algo en el lugar, donde incluso los aficionados del Torino, histórico rival del club de los Angelli, sonríen al tener un elemento que revitalice la marca. “En esto no importan los colores”, exclama Giacomo, dueño de una frutería en el centro de la ciudad señalando la caja registradora. Los primeros meses, todo el mundo escrutaba los movimientos del astro, retirado en una mansión en la colina (muchos compañeros, como Dybala, viven en el centro). Ahora, en plena mudanza por razones de seguridad a la urbanización de la Mandria, un lugar completamente aislado, ya nadie busca en las calles al ariete.

Giovanni de Luna, historiador de la Juve, cree que nunca se había vivido algo así. La capital piamontesa, una ciudad burguesa y sumida en una crisis emocional y económica respecto a su rival milanesa, ha recuperado cierto vigor con él. “La ciudad nunca tuvo necesidad de alegrarse con un elemento futbolístico, pero ahora estaba deprimida”, apunta.

Fiat abandonó Turín y hoy la ciudad se sustenta sobre otros pilares como la cafetera Lavazza o el impresionante Museo Egipcio. Su presidenta, Evelina Christillin, conoce mejor que nadie la dicotomía entre la Juve y la ciudad. Fue presidenta del comité ejecutivo que trajo los Juegos de invierno en 2006 a Turín, dirige el museo y es miembro del consejo de la FIFA. Christillin cree que el impacto de la llegada del portugués no tiene parangón, ni para el fútbol italiano ni para la ciudad. Por ahora, Turín y CR7 viven una historia de amor.