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Michael Schumacher cumple 50 años entre un total hermetismo sobre su estado de salud

Michael Schumacher cumple 50 años entre un total hermetismo sobre su estado de salud

La ley del silencio impuesta desde aquel funesto domingo sigue vigente cinco años después. Las firmes convicciones de la familia prohíben terminantemente cualquier filtración sobre el estado de Michael Schumacher, así que el comunicado emitido ayer, el primero oficial desde agosto, fue recibido con gran expectación por la legión de seguidores de El Kaiser. «Podéis estar seguros de que sigue en las mejores manos y que hacemos todo lo posible para ayudarle. Entended, por favor, que sigamos los deseos de Michael y que mantengamos una cuestión tan delicada como su salud, como siempre, en privado», rezaba el escrito. Hoy, el único piloto con siete títulos mundiales de Fórmula 1 cumple 50 años en su mansión suiza de Gland, a orillas del lago Leman. Nadie, salvo su círculo íntimo, podrá felicitarle en persona.

unque sí existen otros modos alternativos de rendir el obligado tributo. Hoy, el 50º aniversario se vivirá de un modo muy especial en el Museo Ferrari de Maranello. Allí se inaugura una exposición sobre el legado de Schumacher. Las salas del gran templo de la Scuderia reunirán centenares de imágenes de los «inolvidables años» del nacimiento de una leyenda «que hoy pervive más presente que nunca en el corazón de todos los ferraristas». Desde su llegada en 1996 hasta su última carrera de rojo, en el GP de Brasil de 2006. Los cinco títulos mundiales de pilotos, entre 2000 y 2004, más los seis de constructores, entre 1999 y 2004. Las entradas, a 16 euros, volaban ayer de mano en mano.»Veremos muchas carreras» Nadie en la fábrica va a olvidar jamás que fue Schumacher quien acabó con una terrible sequía de 21 años en Ferrari. Por eso, la muestra reserva un lugar de honor para aquel triunfo en Suzuka 2000. «Fue una carrera excepcional. Mi primer título con Ferrari, el primero para el equipo desde Jody Scheckter en 1979, representa sin duda el momento más emotivo de toda mi trayectoria», revelaba el propio Schumacher en su última entrevista, concedida dos meses antes del accidente, pero que sólo salió a la luz hace apenas unas semanas.

Uno de los testigos de todo aquello, Jean Todt, lo recordaba ayer con notorio estoicismo. «No me gustan los cumpleaños, pero contactaré con la familia por teléfono y después iré de nuevo a visitarle», reveló en La Gazzetta dello Sport el antiguo jefe de Ferrari. «Vuelvo a repetir que he visto con él muchas carreras de F1 en su casa y que veremos muchas más», zanjó, sin aclarar si su amigo puede al menos reconocerle. Las órdenes son claras y ni siquiera Todt, plenipotenciario presidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), va a desobedecer a la estricta Corinna, la mujer de Michael, y a la no menos firme Sabine Kehm, la portavoz de la familia. «No puedo decir más»La recuperación, si es que hay tal, debe seguir sus cauces. Luca Cordero di Montezemolo, ex presidente de Ferrari, tampoco pudo salirse del carril en los micrófonos de la RAI: «Sé que está luchando, porque tiene una gran determinación. Espero, porque le quiero, que ocurra algo, pero no puedo decir más». El hermetismo va a imponerse por encima de cualquier cosa.

Nada importan ya esos amigos no identificados que tantas veces alentaron el sensacionalismo de la prensa alemana. De nada valen ya los desmentidos de Kehm a tantas «especulaciones irresponsables» que ofrecieron «falsas esperanzas a demasiada gente». La única vía abierta, por el momento, sólo tiene que ver con lo comercial.Y es que hoy van a vivir también un día grande en la colección privada de El Kaiser en Colonia. Potenciada desde el pasado junio, esta exposición permanente y de carácter gratuito reúne todo tipo de joyas. Desde los karts de los inicios en el humilde circuito de Kerpen, hasta el W01 con el que Michael compitió con Mercedes en 2010. Decenas de trofeos, cascos y monos reunidos por la Keep Fighting Foundation, la organización que toma su nombre de un lema innegociable: Seguir Luchando. Por eso, para quien no pueda desplazarse hasta este antiguo hangar, la fundación lanza hoy Schumacher. The Official App, un viaje tecnológico plagado de coches en 3D, estadísticas, rugidos de motor e inevitables emoticonos.