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El 9 de moda se llama Benzema

El 9 de moda se llama Benzema

Montilivi pasó de pitar el domingo a Messi por querer arbitrar el partido del Barça y provocar la expulsión de Bernardo a aplaudir anoche a Karim Benzema. Había este jueves algunos madridistas en el campo del Girona. Y el ariete estuvo tan delicioso como en Cornellà. Hoy ya no solo se cuentan los goles de Benzema, que son 17, sino que se analizan por repetidos y diferentes, tal que fuera Hugo Sánchez. El mexicano era el punto y final del excelente juego asociativo de la Quinta del Buitre y el francés es el rematador del socializado fútbol del plantel de Solari.

No quiere el técnico que su equipo pierda el hilo de juego ni el ánimo recuperados después de muchas jornadas de pesadumbre en LaLiga. Así que en un partido aparentemente tranquilo de Copa, ya vencedor en la ida por 4-2, dispuso una alineación sin más concesión trascendente que la ausencia de Modric, el eje sobre el que gira la alegría del Madrid. Aunque estaba Marcelo, jugaban los defensas y delanteros titulares y, por supuesto, Benzema. No hay sitio de momento para Bale y menos para Isco.

El Girona entendió que el punto débil del Madrid era el lateral izquierdo y cargó su ataque por el costado de Marcelo. Al minuto ya había contado un tiro al palo a la salida de una falta botada por Granell y un par de llegadas muy francas y mal resueltas por Choco Lozano ante la mirada desafiante del goleador Stuani.

Aún cuando solo repetían cuatro futbolistas de la formación que el domingo se enfrentó al Barça, el Girona se batía con mucha intensidad ante el distendido Madrid. Iba y venía la pelota de Keylor a Gorka porque también encaraba repetidamente Vinicius y se adornaba Benzema. Al delantero francés ya no solo se le admira por sus gestos técnicos, siempre suaves y elegantes, nunca estridentes, sino por sus goles decisivos, también en la Copa. Benzema marcó las diferencias cuando el encuentro estaba todavía abierto en Montilivi.

El ariete se apoyó en Lucas Vázquez y cruzó con la zurda un disparo que se coló por el lado derecho de Iraizoz: 0-1. Y, un poco más tarde, después que Lozano insistiera en sus arrancadas y Stuani errara un tiro sencillo ante Navas, marcó el segundo, habilitado por un taconazo de Vinicius. Benzema puso una excelente rosca con la derecha al lado izquierdo del meta del Girona. A Iraizoz le costaba parar mientras Keylor era enfilado por la excelente zurda de Granell. No tuvo puntería el volante del Girona ni tampoco Stuani para suerte del Madrid.

A pesar de la consistencia de Llorente, a los madridistas les costaba tener el cuero, erráticos en el pase, discontinuos en su fútbol, entregados a la habilidad de Vinicius y al virtuosismo de Benzema. El entretenimiento duró una hora porque Solari decidió cambiar a su delantero centro para dar entrada al recuperado Asensio mientras Eusebio quitaba a Stuani. Abatido Lozano por Marcelo, el Girona economizó esfuerzos, consciente de su delicada situación en laLiga, y se entregó a sus jugadores del Perelada.

Al equipo de Eusebio le ha caído una serie de partidos encima que le han dejado agotado, que no rendido, siempre competitivo, sin suerte en los momentos decisivos del partido, abatido por figuras indetectables como Benzema y Messi. Merecía una recompensa el Girona a su esfuerzo y la encontró en una entrada por el ala derecha de Pachón que remató estupendamente Pedro Porro. Un gol seguramente antes visto en el filial del Girona y que delató el desinterés del Madrid, refrescado con Bale mientras continuaba sentado Isco.

Los madridistas despertaron con Llorente después de un tiro al palo de Lucas. El volante, siempre muy puesto en el partido, se asomó en campo contrario y a la entrada del área cruzó un remate al que tampoco pudo responder Iraizoz. La intervención de Llorente acabó con cualquier aspiración del Girona a pesar del empeño del imparable Pedro Porro, y ayudó a serenar al Madrid, cuarto semifinalista de la Copa. Ha recuperado el equipo de Solari sus aspiraciones coperas, también en la Champions, mientras anuncia no desfallecer en LaLiga aun cuando está a 10 puntos del Barça de Messi. Nada le parece imposible desde que ha recuperado la mejor versión de Karim Benzema, un bailarín del fútbol que ahora mismo tiene dinamita en sus pies de 9. Y una vez recuperado el gol, al Madrid no le falta juego, y menos si a Benzema le acompaña Modric.